Sin importar las distancias ni el camino, la presencia de la delegación en los ejidos confirma que la salud y la dignidad para nuestros abuelitos se entregan mano a mano.
Recorrer los caminos del altiplano no es solo cumplir una agenda de trabajo; es llegar a donde la distancia suele hacer las cosas más difíciles. En Miquihuana, allá donde el frío de la sierra se siente temprano y la vida se ha construido con el esfuerzo del campo, el trabajo de gobierno cobra sentido cuando se toca a la puerta y se platica de frente con la gente.
A pesar de las giras constantes por los municipios de Tamaulipas, la delegada de los Programas para el Bienestar, la Dra. Lulú Puente Vizcarra, hizo una pausa en la línea de trabajo para visitar en su domicilio al señor Margarito Muñiz Barrón, de 76 años. Detrás de cada trámite o folio hay personas con décadas de trabajo sobre la espalda que merecen ser escuchadas con paciencia y respeto, sin la prisa de un mostrador.
Esta cercanía en el terreno acompaña el despliegue del programa Salud Casa por Casa, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en coordinación con el gobernador Américo Villarreal Anaya. A la fecha, este esfuerzo ya suma más de 740 mil visitas en los rincones del estado, asegurando que médicos y personal de apoyo lleguen hasta los hogares de los adultos mayores y personas con discapacidad para darle seguimiento a su salud sin que tengan que desplazarse.
Llevar el bienestar a la sierra es estar presente donde la gente vive y necesita la atención. Escuchar a don Margarito en su propia casa confirma que la salud y el respaldo federal no son papeles en una oficina, sino la mano extendida que llega a tiempo a los ejidos de Tamaulipas. #Miquihuana #Tamaulipas #Bienestar #SaludCasaPorCasa #AdultosMayores

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